Hasta hace 13 años Guillermo Muñoz Aguilar trabajaba con fierros. Un día
mientras realizaba su labor recibió un fatal golpe de corriente que lo tuvo
hospitalizado durante 5 meses, al borde de la muerte y con pésimo pronóstico médico. Producto de tal accidente y de la gravedad de sus quemaduras, perdió las
plantas de los pies y, además, tuvieron que amputarle ambos brazos.
Pero esto no lo detuvo; se dedicó a pintar. Hoy lleva alrededor de 200 obras y las ha exhibido en lugares como el Congreso nacional, Galería de arte Matisse (Llolleo), Corporación cultural de Quilicura, Corporación cultural de Ñuñoa, entre otros.
A través de su sitio web "Colores del alma", puedes conocer el oficio que tuvo que aprender Guillermo, un hombre de perseverancia extraordinaria.