En las Termas de Panqui, bellos trinos de pájaros en altura, van dispersando notas alegres de un musical, que se amalgama en perfecta copla melodiosa, con el canto a la vida que emana del torrente de las vírgenes aguas que deslizan sus velos con poder purificador.
En éxtasis y desde mi silencio abandono la materia, fusionándome en abrazo fraterno con la deslumbrante y sanadora arbórea nativa, que da la bienvenida, al encuentro con mi Yo Soy, en un lenguaje perfecto e inmaculado porque estando en conciencia pura, recibo agradecida y en plenitud, las generosas dadivas causales que son otorgadas para sentirlas simplemente como espíritu divino en una experiencia humana.

