LO QUE MI CAMARA VIO
Esa mañana fatídica del sábado 27 de febrero, decidí ir a ver como estaba la ciudad. Subí al único bus que circulaba entre Chiguayante y Concepción, me bajé en la calle Chacabuco, primeramente fui a ver el puente viejo sobre el Bio Bio, cándidamente o osadamente caminé junto a un caballero que quería ver los daños. Mientras él estaba hablando se sintió una fuerte replica que movió la débil estructura del puente.
Caminé por la Avenida Arturo Prat para ver lo que había pasado con el edificio Alto Rio, viendo el sector de los pubs con murallas caídas, vidrieras quebradas, la Intendencia tenía sus vidrieras rotas, el supermercado del sector tenía la vidriera de la puerta de entrada rota, tapada solo con una pancarta, un fuerte olor a alcohol se percibía.
En la calle trasera, terrible y dantesca visión de lo que se veía, este edificio partido en dos, volcado hacia la parte interior del lugar, mostrando las delgadas y desnudas cadenas que no resistieron el movimiento telúrico. Una cantidad de ambulancias, carros de bomberos, de policías y de algunos curiosos repletaban el sector, mientras se hacían esfuerzos para rescatar los sobrevivientes. El edificio contiguo se veía con daños en el sector de los ascensores.

