La Era de La Luz
por Isabella B. Binimelis
¿Como no comprender que la vida es la más bella oportunidad que tiene el hombre para la autorrealización del ser?
Cómo decirle a un sabio que su espíritu se manifiesta, cómo decirle a una anciana y sabia que su espíritu se está manifestando en el sueño de la sangre heredada española. Sólo a través de unas manos y un alma que canta; una heredera de la mujer inmigrante española. Como para reparar, como para sanar, como para unirnos en su afán los espíritus de lo divino, quienes nos recuerdan quienes somos, qué somos uno en el universo divino.
En sus sueños, sus evocaciones y revelaciones Isabella experimenta lo suyo, el arte, la pintura, ella sabe que sus manos son capaces de hablar a través de su pincel, que misión, que desafío de transmitir a los que alejados del espíritu, aquellos embelesados por el alto nivel del arte y el bajo nivel de las pasiones, atesorar mensajes de lo más puro y divino como es el surgente espíritu de nuestra gente de la tierra.
Viaje trascendente, telúrico y mágico que abre los sentidos invitándonos desde la percepción de sus formas y desde los significados que emergen , plasmados en cada colorido trazo hacia un recorrido en el tiempo, por la tradición profunda de este pueblo sabio y nuestro que habita en el corazón de la tierra y del ser.
Movimientos y volúmenes que nos llevan y nos miran internándose en la magia del encuentro entre lo creado y lo que el alma recuerda, permitiendo un encuentro de fuerza cósmica que nos pone ante lo sagrado…
Impresiones y tonalidades que se muestran y envuelven al observador hasta tocar y ser tocado por las raíces del sentimiento, que perdura y se proyecta en una humanidad que nace, lucha y resurge, una y otra vez quizás para unir lo terrenal y lo celestial…
Mg. Liliana Coloma Espejo
Psicóloga y Terapeuta
“Neltume, grito de libertad donde el
bosque brota de los árboles caídos.”
Memorial a los detenidos desaparecidos y ejecutados políticos. Neltume
En la precordillera de la décima Región, ahora Región de los Ríos, al norte de Valdivia y este de Panguipulli, se encuentra una gigantesca superficie de terrenos y bosques; se calculaba más o menos en un millón de hectáreas. La riqueza de esta zona era sin límites, había maderas finas como raulí, alerce, coihue, tepa, laurel, canelo; todas nativas.
Estamos siempre donde debemos estar; lo importante es ver más allá de la ilusión.
Me alejé de mi quehacer, cuyo objetivo era cubrir hasta el término, la exposición visual del canto que vino a mi alma; para compartir desde la pureza, con los visitantes que son atraídos por la causalidad; y que siempre son meritorios presentes, que van nutriendo el saber.
Pero la vida es una constante, que esta en continuo movimiento y nos ofrece siempre alternativas que debemos escoger de acuerdo a nuestro libre albedrío; y en esa libertad de decidir de acuerdo a la mejor opción de nuestra alma; acepté sin dudas pese a un eventual y complicado estado gripal, colaborar por cuatro días con el arte culinario, en las Termas de Panqui de la cautivadora Araucanía, para atender con esmero al esperado embajador, representante de la tierra de los intocables.
Muy buenas noches a todos, dulcemente les pido que tengan un poco de paciencia porque se me ha regalado esta instancia para expresar mis gratitudes.
La vida es un obsequio divino, que en todo momento, nos otorga la oportunidad, a través del libre albedrío, de escoger la mejor opción, que hace feliz a nuestra alma.
Razón que primeramente agradezco, al Dios de todos, que ha creado la totalidad de la existencia, permitiéndonos experimentar, nuestra propia evolución en relación al todo y a todo.
fuente: Diario Austral Temuco
Humanidad, creación divina
Es la melodía de Bach que fluye con magistrales notas de exquisita escala musical ,visibilizando rocíos de fineza que despliegan el movimiento inigualable, de una divina consonancia concebida , amalgamando conciencia de sonido mantrico en el silencio de mi quietud. Una complacencia de dulzura acariciante que va desnudando con suavidad amorosa y que en celestial propósito, retira cuidadosamente el velo del olvido, que ha encubierto la magnificencia del alma y que al develar con delicadeza nos muestra el íntimo en su gloriosa verdad.
Grandiosa realidad del ser que se hace innegable al rememorar quienes somos en la dicha de la unidad, liberándonos del sentimiento de separación que limita al hombre de su entendimiento de ver y sentir al otro, como parte de uno mismo.
Unicidad de conciencia, que deja al descubierto el amor como un bien común que permite expandirse infinitamente con el todo, todo y con todos porque se ha manifestado el propósito del.Yo Soy. Entonces sanaras las heridas del herido, calmaras las ansiedades del temeroso, satisfaceràs las necesidades del pobre, celebraras con regocijo el esplendor de lo logrado y veras la visión de Dios en todas partes.
Cuando fue seleccionado para participar de esta exposición, de antemano sabía que iba a ser un momento inolvidablemente emotivo.
"Los artistas trabajamos con las sensaciones, y todo nos llega con más fuerza", planteó el pintor naif Hernol Flores.
Sin embargo, estar allá fue sencillamente otra cosa.
Flores fue seleccionado dentro de un grupo de 15 pintores de todo el país, para participar de una muestra que organizó el municipio de Antuco.
La idea era que los artistas, tras un recorrido que harían por la comuna, donde se impregnarían de sus historias, cultura y sensibilidades sociales, luego se trasladaran a algún lugar escogido por ellos mismos, y pintar en vivo alguna temática de esta zona de la Octava Región.
De La Araucanía fueron dos representantes, Isabella B. Binimelis y Hernol Flores, quienes compartieron con otros pintores santiaguinos, penquistas, calameños, angelinos, e incluso un acuarelista peruano.
"El lugar es maravilloso, los paisajes y su gente. Lo más fuerte fue cuando nos hicieron un circuito donde murieron los soldados. Me emocioné hasta las lágrimas, sobre todo con los monolitos donde fallecieron, algunos a sólo cien metros del lugar donde debían llegar", confesó Flores.

