
Cuando fue seleccionado para participar de esta exposición, de antemano sabía que iba a ser un momento inolvidablemente emotivo.
"Los artistas trabajamos con las sensaciones, y todo nos llega con más fuerza", planteó el pintor naif Hernol Flores.
Sin embargo, estar allá fue sencillamente otra cosa.
Flores fue seleccionado dentro de un grupo de 15 pintores de todo el país, para participar de una muestra que organizó el municipio de Antuco.
La idea era que los artistas, tras un recorrido que harían por la comuna, donde se impregnarían de sus historias, cultura y sensibilidades sociales, luego se trasladaran a algún lugar escogido por ellos mismos, y pintar en vivo alguna temática de esta zona de la Octava Región.
De La Araucanía fueron dos representantes, Isabella B. Binimelis y Hernol Flores, quienes compartieron con otros pintores santiaguinos, penquistas, calameños, angelinos, e incluso un acuarelista peruano.
"El lugar es maravilloso, los paisajes y su gente. Lo más fuerte fue cuando nos hicieron un circuito donde murieron los soldados. Me emocioné hasta las lágrimas, sobre todo con los monolitos donde fallecieron, algunos a sólo cien metros del lugar donde debían llegar", confesó Flores.
La emoción fue tanta, que ni siquiera intentó pintar alguna temática relacionada a este hecho que marcó tan fuertemente la historia de Antuco en mayo de 2005.
"No fui capaz de pintar eso", dijo.
LEYENDA
Flores ha tratado diferentes temáticas en su pintura. Profundos temas sociales, pero también mitos y leyendas.
Le llamó mucho la atención una leyenda que circula alrededor de la laguna de la zona.
"Pinté un mito que se llama El Caballo Marino. Se trata de un equino con gualetas de pato que sale por las noches de la laguna, y que preña a las yeguas, las que luego engendran caballos deformes", contó.
Mientras pintaba, fueron muchos niños a hacer sus aportes y cómo interpretaban la leyenda.
"Fue una experiencia muy enriquecedora", subrayó.
Las obras ahora itinerarán por todo el país.