Isabella B.Binimelis "Antuco, Arte, Sol y Agua"

Imagen de Ronald Muñoz San Martín

La razón de la existencia es puramente Ser, y en esa sabia libertad, dejo que mi alma  transite libre,  nutriéndose   intensamente  del sentir, y en  la causalidad de mi vertical trayectoria humana, participar  en el Primer Concurso de Pintura “Colores de Antuco”,en su programa in situ , fue sin duda una experiencia  que debía infaliblemente vivenciar.

Reconocida iniciativa del Municipio y sus organizadores, que la esencia de artista agradece generosamente, al otorgar la oportunidad de un encuentro con los símiles de un mismo lenguaje pasional, donde la filosofía de vida se fundamenta en la vibración del color, para dar forma y decir al mundo, la visión oculta que se lleva dentro.

Unificados en el privilegio de portar el  oficio que dialoga al son de la melodiosa cromática, recorrimos con desbordante entusiasmo los majestuosos atractivos de la zona, para embebernos íntegramente de la totalidad de su perfecta creación.

Un Antuco de sol y agua, sorprendente,  extremadamente  inspirador  que nos hizo soñar con sus  leyendas de fauna mitológica. Reflexionar frente a la majestuosidad de sus panorámicas naturales  de la aún existente  arbórea nativa, que se embellece  por  la exuberante  presencia inmiscuida de cristalinas aguas que se deslizan  en velos de cascadas, ríos y vertientes. Cautivarnos con su caprichosa y elevada  geografía que hacen del Volcán Antuco y  Sierra Velluda, un lugar incomparable junto a su Parque Nacional Laguna del Laja, donde se sitúa el mayor embalse natural del país,  de un soberbio energético inimaginable, en plena Cordillera de los Andes; alturas caprichosas,  bañadas del grisáceo  y oxidado pétreo  volcánico, que en el sensible, provoca exiliadas induciendo al encuentro con el real potencial del espíritu, creando  sentimientos antagónicos   al revelarse el lugar que se cubrió con el manto oscuro de la tragedia, y que nos mantuvo conmovidos y aunados, en un silencio de respeto por las malogradas almas  que no tuvieron otro destino que continuar la ruta del azul del cielo.

Un certamen que quedó en la retina del interno de cada uno de los participantes, identificándose con una visión  que  fue plasmada in situ para dejar la huella tangible de su sentir.

Y en mi gran preocupación  por el proteccionismo de la madre tierra, se hizo inevitable que dejara impreso bajo la huella de la pincelada,  el registro de un fragmento del salto del Trubunleo, para eternizar y no olvidar que la permanencia  de los recursos naturales depende exclusivamente de la conciencia del  hombre.

Momentos inolvidables de acentuada y genuina   fraternidad donde  el Antuco urbano, su comunidad  y los diferentes complejos turísticos de la zona abrieron sus puertas al arte, colmándonos de afabilidad, una característica del buen anfitrión que ofrecen a todo visitante y que hace soñar, en un  pronto retorno  por sentir nuevamente,  la fuerza y la belleza  de este  mágico territorial.

 Isabella B.Binimelis

Artista visual

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Comentarios

Imagen de claudia beatriz lara vásquez

Me encanto este artículo que

Me encanto este artículo que habla de pintura relacionada con la preciosa comuna de Antuco.

Saludos,

Claudia

 

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