La casa "Jeanne d'Arc" cerró tras 140 años

Imagen de Criss Salazar N


El 25 de febrero pasado, a las 19:30 horas, cerró sus puertas en forma definitiva la antigua casa de venta de artículos religiosos y artísticos "Jeanne d'Arc". La ciudad perdió, con ello, una de las tiendas más antiguas de su historia, fundada en 1872. Sus últimas existencias estaban siendo liquidadas con grandes ofertas y atendió público todavía en los minutos finales de vida que le quedaban.

"Jeanne d'Arc" había nacido en Valparaíso como la Casa Blas Ricardi, A. Menares y Cía., siendo tomada después por el comerciante M. Saenger Caperán, quien le puso el nombre de la heroína, mártir y santa francesa iniciando con ello la dinastía Saenger que hasta ahora era propietaria de la tienda, representada finalmente por doña María Victoria, su última dueña.

La firma se estableció en la capital en un espacio ya demolido de Ahumada 38, cerca de Moneda, permaneciendo unos 7o años en esta céntrica ubicación hasta emigrar a la Galería del Rey, en calle Estado 33, donde transcurrirán otros 30 años más hasta el 2000, cuando se cambió a la que fuera su última ubicación en el 806 de la Galería Imperio, hacia el lado de calle San Antonio. Doña María Victoria había comenzado a hacerse cargo de ella en 1995.

Por desgracia, justo tras el terremoto de 2010, comenzaron los problemas: bajas en las ventas, los efectos de la depresión  del comercio y en anuncio de compra de la Galería Imperio por un importante grupo inversionista, abrieron un vasto campo de incertidumbre para la "Jeanne d'Arc", especialmente tras notificarse el cierre de estos complejos comerciales a mediados del mes de abril y para un proyecto que aún no ha sido revelado.

Fue así que se decidió el cierre de la "Jeanne d'Arc". Durante el mes de febrero, se vendió sus cruces, estatuillas, cuadros, cirios y cálices con descuentos de hasta 60%, mientras un cartel con el anuncio de "SE VENDE" fue pegado en la puerta, que cerró para siempre el último viernes de aquel mes. Poco quedaba ya alrededor de la efigie de Juana de Arco que decoraba imponente sus vitrinas, en aquel momento; la mayoría de sus artículos se habían vendido o estaban embalados esperado partir.

Así pues, la santa mártir volvió a ser arrojada a las llamas de la hoguera, esta vez encendidas por el imparable progreso y la transformación de los mercados, que nada saben de nostalgias y ternuras tradicionalistas. Terminó, así, una larguísima historia de casi 140 años en el comercio nacional.

Más información sobre este tema: http://urbatorium.blogspot.com/2011/03/cierre-de-la-casa-jeanne-darc-el-final.html

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