"...El Padre, el Abuelo y el Suegro..."

Imagen de Pablo Alberto Saavedra Ortiz

Encontré hace algun tiempo un articulo que adapto segun mi propia experiencia...

A estas alturas de mi vida, Cuando pienso en el hombre que soy, con mi esposa, trabajo y responsabilidades, vienen a mi mente aquellas personas que, la vida ha utilizado para moldearme. Ellos han dejado una huella indeleble y han influenciado intensamente quién soy y cómo me comporto. Al recordarlos con admiración, también lo hago con realismo, sabiendo que sería muy ingenuo de mi parte pensar que ellos sólo hacen o hicieron buenas cosas, y que no cometen errores o se equivocan. Ver a estas personas a través de la realidad, me ha enseñado a apreciar cosas que, aunque en algún momento consideré como necedades y regaños, ahora las veo como lecciones invaluables, especialmente cuando uno las reproduce en su vida y se da cuenta de su propósito.

El primer hombre es mi padre, desde una perspectiva más racional que la clásica admiración al progenitor, más allá del simple lazo biológico y la formalidad de la escritura. Por muchos años, mi papá fue una figura extraña, e incluso, en ocasiones, distante. Él siempre ha sido un hombre responsable con sus obligaciones con la familia y nunca dejó de preocuparse por asuntos claves de nuestra vida, como sustento y educación. Con los años, y los cambios que él ha experimentado, ha llegado a ser un hombre sabio y lleno de Dios, pero sobretodo, lleno de amor y de gestos de cariño con nosotros, sus hijos; y ahora también con sus nietas. Hay lecciones muy claras que aprendí de mi papá una de ellas es el amor al trabajo, aprendí a hacerlo con gusto y a encontrar realización en él. Trabajar bajo sol o lluvia, cuando tengo ganas o aún cuando no las tengo, cuando hay escasez y cuando hay abundancia, cuando me llevo bien con quienes interactúo o cuando me es difícil tratar con algunas de esas personas; aún en estos casos, aprendí a dar siempre el mejor trato al cumplir con mi trabajo, sin mediar mi percepción de los demás.

Mi abuelo materno, quien ya no está hace casi 14 años, también ha sido modelo significativo en mi vida, sobre todo, en mis tres años de hombre casado. Cuando era adolescente, mi relación con él no era muy cercana y no pude apreciar la sabiduría y el conocimiento de mi abuelo a pesar de su poca academia. No fue hasta después de mis 30 años, que pude entender toda la enseñanza que había en él. De mi abuelo aprendí que No se debe esperar a que la sabiduría y el conocimiento lleguen, se debe salir a buscarlos y hacerlos parte de la vivencia diaria, y por medio de esa experiencia, convertirse en un hombre sabio y lleno de conocimiento, cuyas decisiones sean el reflejo de esos atributos. Todo esto lo aprendí de mi abuelo, no solo hablando con él, sino observándolo actuar, tomar buenas y malas decisiones, rectificando sus errores, transformándose y adaptándose una y otra vez. También puedo ver sus enseñanzas reflejadas en su hija, mi madre, reflejo viviente de sus cualidades.

Quisiera hablar sobre otro hombre que ha impactado mi camino: mi suegro, quien apareció en mi vida hace, relativamente, poco tiempo, casi 4 años atrás. Él es alguien cuyo máximo don es hacer sentir a las personas apreciadas, escuchadas, importantes e interesantes, aún cuando algunas veces sea cansador o difícil prestarles atención. No ha habido un solo momento en que haya entablado una conversación con mi suegro en la cual haya sentido que no estaba atendiendo a lo que le decía, o que no estuviera interesado, incluso en ocasiones en las que le he compartido un tema que no le es familiar o de su interés. De él he aprendido la importancia de escuchar y dar tiempo de calidad a todas las personas.

De estos tres hombres he aprendido lecciones, como el valor de la familia y de ser incondicional para con ella, a pesar de las decepciones y los errores; la importancia de estar disponible para quienes me necesitan, estableciendo prioridades de forma correcta: primero la familia, luego los amigos y otras personas cercanas y por último yo. Lo que tengo y lo que soy está a disposición de quien más lo necesita, cuando lo necesite. He aprendido que debo llegar a ser un reflejo del amor en las vidas de los otros y cuidar el corazón de los seres amados.

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