En las Termas de Panqui, bellos trinos de pájaros en altura, van dispersando notas alegres de un musical, que se amalgama en perfecta copla melodiosa, con el canto a la vida que emana del torrente de las vírgenes aguas que deslizan sus velos con poder purificador.
En éxtasis y desde mi silencio abandono la materia, fusionándome en abrazo fraterno con la deslumbrante y sanadora arbórea nativa, que da la bienvenida, al encuentro con mi Yo Soy, en un lenguaje perfecto e inmaculado porque estando en conciencia pura, recibo agradecida y en plenitud, las generosas dadivas causales que son otorgadas para sentirlas simplemente como espíritu divino en una experiencia humana.
La llegada sorpresiva del desliz giratorio de los aros de los montañeros ciclistas concentró mi atención, deslumbrando mi totalidad, al ver brotar desde los senderos, multicolores trajes enguantados conformando floridos y embelleciendo con alegría vivaz la mágica y luminosa instancia inesperada.
No pude contenerme frente al roce de tan elevada energía y corrí precipitosamente, atravesando el humedecido verdor del bosque que acariciaba mis palpitos, calmando la excitación de la carrera ante el apremio de ir en búsqueda de mi gran compañera, la milagrosa cámara registradora de imágenes que suelo portar donde la vida me traslade, haciendo imperecedero, el sentir de la mirada de mi alma.
Y en esta especial ocasión, era imperdonable disipar el momento propicio, para eternizar la fuerza inigualable de los espíritus libertarios que conforman el Grupo Los Trepamontes, que hacen detener sus actividades profesionales para unirse afiatados en un mismo espíritu, y embeberse de fascinantes trayectorias aladas de roses de vientos, ascendiendo con respiro profundo, las místicas montañas de flora nativa que impregnan de vigor y pureza al alma.
Mientras disfrutaban el relajo en las temperadas piscinas termales, mi ser se sitúa detrás del lente, acoplándose a la vibración desbordante del momento y se integra en vuelo hasta fundirse en ella y con goce plenario, congelo las instancias para no dejar en el olvido, los obsequios divinos que hacen de la vida, una colmada alegría y que se perciben al estar en el AHORA, activando la presencia que manifiesta la verdadera divinidad del hombre porque se hace inexistente el intelecto del tiempo pasado, futuro y espacio derrocando los egos que mutilan la verdadera virtud del ser.
Una enseñanza adquirida de mis estados de silencio que comenzaron a muy temprana edad y donde la intervención de la Ñuke Mapu también contribuyó providencialmente al mantenerme conectada con su inconmensurable sabia para develar que hombre esencia –naturaleza y universo son parte de un todo facilitando el resguardo de mi integridad al ofrecer generosamente sus purificadores acunos mientras voy de transito, en el peregrinaje que hace toda existencia del YO SOY.
Al día siguiente, una cámara afable tomó el registro de nuestras almas y mientras daban curso al constante pedaleo anunciando la partida para el continuar entusiasta de su trazada ruta, observé lentamente esfumarse las imágenes y con amorosa sonrisa atesoré en la intimidad , la alegría de sus espíritus y en silencio, abrasé al grupo dulcemente; gratificada de la envolvente sinfonía que llevan por dentro, mientras el placentero aroma de sus vidas fue esparciéndose en una cadenciosa danza de suaves brisas, rociando y embelleciendo con destello estelar , el inigualable dulzor de su perfume, en el extendido florido de las Termas de Panqui.
Isabella B.Binimelis
Artista Visual
Isabini4@hotmail.com
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