¡ Cuánta tierra seca y abandono !

Cansado y remolón
– mientras hacía el camino –
Kkhéna Rúna cavila, sin lograr entender donde están las aguas-lluvias que le azotaron inclementes en la montaña. ¡ Las vio bajar a la estepa en raudales incontables !
¿ Por qué
– en cualesquiera dirección donde miraba – sus ojos sólo encontraban la pachamáma sedienta ?
El trabajo del wáka – intertanto – era afanoso. Esparció los grupos por las galerías subterráneas fijándoles el orden para salir a poblar el desierto. Luego comenzó la tarea de aprobar formas, colores y aromas. Intercambió opiniones, aceptó las iniciativas de cada flor y estimuló a las más ingenuas y modestas a cambiar galas por bondad.
Unas se propusieron remedar las patas del huemul y otras, las del león. Ambas lo consiguieron con real acierto.
Algunas desearon imitar los tímbalos de las llamas. Pero las formas que lograron eran más finas y delicadas.

En estrechos y oscuros pasillos esperaban su turno, en actitud desafiante, las orejas negras... ¡ Tenían lugar reservado en la planicie y no perderían la oportunidad de hacer buena caza ! Sus formas eran redondeadas y sus pétalos – cual labios de color negro – cubiertos de pesos blancos. Crecían pegadas a un estómago maloliente. Al salir a la superficie, abrirían sus fauces para atrapar a los insectos y depredadores que en multitudes destruyen las colonias.

Una delicada flor, de plumitas blancas, agrupadas en capítulos grandes y solitarios, dijo ser la esperanza de los oscuros rúnas que perforan los montes, en el infinito trabajo de buscar las riquezas escondidas en las entrañas de pachamáma.
Para obtener la aprobación del wáka, antes de salir al exterior, se presentó la estrella. Este la observó detenidamente y no pudo ocultar su regocijo. La flor se aderezó las formas más bellas y los colores más candorosos: cinco diminutas hojas verdes estructuran la base sujeta al tallo; entre éstas emerge un pétalo blanco, pentagonal, con suaves lunares de color rojo. De cada lado, y con la más delicada simetría, cinco frágiles tubos revientan en los extremos en blancas láminas que asemejan manos abiertas, en generoso ademán.


Aderezos de incitante hermosura, propiedades depurativas y facultades para remediar todos los males, fueron otras tantas manifestaciones de las flores. Todas presionaban al wáka para obtener su aprobación.
¡ Y la verdad es que aquel no rechazó a ninguna !
Pasaron quince jornadas después de las lluvias... Y entonces, la fecundidad florida se manifestó en maravillosa eclosión... Donde antes todo ser viviente se marchitaba y moría, ahora todo era el estallido estupendo e inusual de la floración de la estepa. Cerros y lomajes se visten de jardines aleatorios, de vegetales multicolores de efímera existencia.

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Comentarios
Leopoldo: Tan bello e
Leopoldo: Tan bello e inexplicable esta muestra de la naturaleza, que entre el desierto más seco del mundo, aparezca una maravilla tan especial, ¿sería un milagro de la Pachamama? Gracias amigo por este bello reportaje. Saludos. Cecil
Qué hermoso espectáculo
Qué hermoso espectáculo entregado a nuestros sentidos..........
Muy bello! Muchas gracias don Leopoldo por este lindo artículo,
Claudia
cuando tiene la generosidad
cuando tiene la generosidad de otorgar beneplácito a mis modestos afanes literarios …¿ cómo decirle a mi amiga que la quiero mucho ? …: gracias. Leopoldo
Preciosa guirnalda, explosión
Preciosa guirnalda, explosión de colores de la naturaleza que la más de las veces no es destructiva, besando nuestros ojos, que nunca dejarán de asombrarse con sus maravillas.
Mi querida dama, Recibir un
Mi querida dama,
Recibir un mensaje suyo me llena de contentamiento … la belleza de sus poemas,
superan con creces la modestia de mis afanes… gracias por distinguir mis frases con las indulgencias de sus pensamientos.
Leopoldo