DOS ARTISTAS CHILLANENSES ...

Imagen de Leopoldo Sebastián Martin Ramos


 

 

Tienen varias situaciones en común … LIDIA LLANOS BONILLA y CARLOS ABARZÚA ZAPATA … ambos aman entrañablemente a su ciudad: Chillán; cultivan una amistad generosa por varios años … son cultores del arte: una, la poesía y la prosa, el otro, la pintura – también le hace al verso y ha escrito libros, como Lidia -. A los dos, como coterráneo, por haber sido “malcriado” en esa ciudad, les tengo como amigos muy dilectos – “ amado (s) con sentimiento honesto y respetuoso ”, como lo precisa el diccionario - . Se me ocurrió traerles juntos al conocimiento de la excelente audiencia de “contenidos locales ”: Lidia aportando una crónica sobre “ (su) calle”, y Carlos, algunas de sus pinturas sobre Chillán. Para mi gusto, resultó un sitio amable, lleno de  añoranzas y colorido autóctono … espero que se constituya para ustedes  en una “pincelada” de especial sentimiento y motivadora de nostalgias …

 

 

CRÓNICAS  DE  MI CALLE …

Cada cuadra lleva impresa los rastros de su historia y si me detengo a pensar en la mía, en las huellas que han ido dejando las familias que otrora fueron residentes y que ya han fallecido, ley natural de la vida, o que han emigrado a otro barrio o ciudad.

¿ Quienes los recuerdan ? ¡ Nadie ! triste ingratitud del ser humano …

Paisaje

 

 

 

Viendo mi cuadra, siento que me han quitado parte de mi espacio personal y con tristeza y emoción, veo que la actual sociedad ha dictaminado otras reglas y necesidades dando paso al avance tecnológico – comercial.

Por más de cuatro décadas vivo en ésta, mi cuadra.

Aquí llegué a conformar mi hogar… Cómo no recordar aquellos días inolvidables, llenos de ilusión y esperanza en que con mi esposo, en esas tardes cálidas de primavera caminábamos de la mano.  Luego, fueron sumándose piececitos de hijos que se multiplicaron y acompañaron a los nuestros. En un comienzo con pasos inseguros y con tropiezos. Hoy ya crecidos se encuentran borrados por el tiempo, pero no olvidados.

 

Dulces sueños

 

 

Hoy, transitan pasos desconocidos hiriendo mi vereda. Caminan sin piedad para requerir los servicios de los fríos locales comerciales. Ya ni los árboles son los mismos, pues los locatarios les han quitado parte de su follaje para dar lugar a sus letreros.

Analizo el ayer y hoy de la misma con nostalgia y no menos tristeza.

¡ Añoro el pasado !

 

 

 

Hombre que lee

 

 

Hago una excursión por algunos de los mundos de ésta, es una forma de revivir las páginas de esa vida apacible, donde estaba presente la calidad humana, el saludo cariñoso y fraterno de aquel vecino y el sentirse, en cierta forma, más acompañada y confiada.

Mi vecino don Darío Brunet, un filántropo de la ciudad de Chillán donó su casa al Hogar de Cristo. Se fundó allí un Hogar de niños, en cuño seno pasaron varias generaciones. Algunos aprovecharon las oportunidades, otros no … En navidad y año nuevo nos venían a saludar muy arregladitos con la “Mami” que era la persona encargada de ellos. Con mi esposo e hijos los esperábamos con dulces y bebidas.

He tenido agradables encuentros con alguno de estos niños hoy ya con hijos y hemos vuelto a revivir recuerdos.

Mi compañera

Cierto día apareció una fría máquina y destrozó esa casa. Hoy se levanta allí un local comercial y así continuó sucediendo en toda la cuadra. Al lado izquierdo vivía mi hijo y su familia. Hoy ya no están. Emigraron a otro lugar. Hoy, en ese espacio se distingue un negocio, a continuación mi casa y luego al lado otro comercio.

Más allá vive Victoria con una hija, quienes están pensando cambiarse de barrio. Se observa, entonces, tres personas viviendo en ese lado de la cuadra.

Frente a mi casa vivía don Juan, quien al medio día era habitual encontrarlo a la puerta de su casa saludando a sus conocidos, mientras su esposa sentada a la sombra de su corredor la observaba atenta. Hoy ambos han pasado al silencio eterno, afortunadamente su hijo menor conserva la casa.

 

 

Más allá don Octavio, es otro vecino que aún permanece en su casa. Ella sobresale por ser el único jardín de fragantes y hermosas flores, que con esmero y amor cultiva su esposa María. Con profundo placer platicamos juntos acerca del nuevo escenario que va adquiriendo nuestra cuadra, donde compiten la razón y el poder y vemos con tristeza que sólo nueve personas quedamos viviendo en esta, mi cuadra.

Otro personaje que aún destaca es Sandoval, nuestro “ sereno ” , que por más de dos décadas vigila nuestros domicilios, labor que cumple con mucha dedicación.

Y así se tejió y se teje parte de nuestra historia, quedando atrás las emociones y los fantasmas de antaño, junto con los recuerdos que debemos fríamente sepultar y así se irá dando paso a una nueva forma de ser de esta, mi cuadra.

 

Almuerzo en el restaurant

Elevando volantin

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Continuarán apareciendo cambios y los que vendrán y seguiremos los  habitantes que aún quedamos y que nos resistimos a vender nuestras casas.

¡ Cómo me duele ver hoy mi cuadra !

La siento tan herida… y tan distante … aunque siempre, muy querida. 

 

Lidia Llanos Bonilla

Pinturas:  Carlos Abarzúa Zapata

 Lidia Llanos Carlos Abarzúa Zapata                           Visite y comente el sitio web:

                         http://sites.google.com/site/amigosradioarcoiris

 

 

 

 

 

 

0
Tu puntaje: Ningun
-A +A