Lo cierto es que el intendente Varas, ya había sensibilizado a las comunas que visitó, entre ellas Lanco, de la apoliticidad y racionalidad en la distribución de recursos. Habló precisamente de esta “extraña” remesa de recursos, asignados a los COREs.
Entiendo que “el lío de los dos mil millones” que reivindican algunos, radica no en los mil millones efectivamente a distribuir entre las comunas, sino en los mil millones que no serán asignados a los consejeros regionales, para distribuirlos individualmente y a discrecionalidad (léase presumible criterio de dividendo político). Esto es lo que ha caricaturizado el alcalde de Valdivia, Bernardo Berger, como una “maleta con plata” que los consejeros salían a repartírsela a las comunidades, producto de una “mala práctica realizada por el gobierno anterior”, nombrando específicamente a los ex intendentes Flores y Larsen.
Lo que no dice Berger, es que los COREs de la ex Alianza por Chile (UDI y RN), hoy Coalición por el Cambio, también se beneficiaron con la mala práctica del gobierno anterior, es decir, el sistema clientelar de la “maleta con plata”.
Este hecho queda ratificado en Lanco por el ex concejal Pedro Aravena (UDI) en el programa radial “Parlamento de Ideas” en FM Pulso 107(3) de este domingo 11 de julio. Pero antes de continuar con Pedro Aravena, se debe aclarar que el CLIENTELISMO POLÍTICO es un sistema extraoficial de intercambio de favores, en el cual los titulares de cargos políticos regulan la concesión de prestaciones, obtenidas a través de su función pública o de contactos relacionados con ella, a cambio de apoyo electoral.
Con esta definición, podríamos presumir que los COREs, buscaban el intercambio de favores con los concejales de las comunas, o sea, ofrecían su “maleta con plata” y llegado el momento, pero sin decirlo explícitamente, a cambio, requerirían el voto de los concejales para perpetuarse en su cargo.
A su vez, los concejales, ofrecían los recursos para proyectos de la Comunidad y con ello, se aseguraban algunos “votos FRIL”, que se sumaban a otros votos captados con el discurso; a fin que la ciudadanía los reeligiera.
Un verdadero círculo vicioso ¿verdad?
Continuando con Pedro Aravena, él reconoce este presunto sistema clientelar de los COREs, aunque reprocha la falta de criterios equitativos hacia los concejales UDI. Es así como el consejero regional, sólo le daba la oportunidad al concejal Rosendo Manqui de acceder a la “maleta con plata”, que se traducía en proyectos para la comunidad. Esto, presumiblemente porque Aravena, habría obtenido una menor votación en las municipales 2004 (Aravena ejerció como edil hasta diciembre de 2008).
Es probable que algo similar sucediera con los concejales representantes de la Concertación en Lanco y otras comunas de la ex Región de Los Lagos y de la actual Región de Los Ríos. Pero aunque nos inmiscuyamos y desnudemos las decisiones al interior de los partidos políticos, seguimos dando vuelta en lo mismo: la distribución equitativa y sin criterio político que sustenta el intendente Varas, con miras a favorecer a quienes realmente lo necesitan; cumpliendo con la finalidad del Estado: EL BIEN COMÚN.
Entonces, surge la pregunta si lo que reclaman los COREs de Los Ríos, es realmente los empleos que se generan a través de Fondo Regional de Inversión Local, FRIL, o sólo es una pantalla para decir que van a peder la relación de clientelismo con los concejales que los eligen.
Pregunto esto porque el Bien Común es un principio jurídico y está instalado en los estatutos de algunos partidos políticos, entidades que deberían contribuir al funcionamiento del régimen democrático constitucional y ejercer una legitima influencia en la conducción del Estado. No obstante lo anterior, esta gramática del Bien Común, pareciera ser un idioma extranjero cuando, empíricamente, estas entidades perdieron la capacidad democrática, alejándose del Pueblo y sus verdaderas necesidades. Además, se presume que han perdido la Ética y casi todos -hasta los no militantes-, percibimos las maquinaciones, persecusiones, caudillismo, relaciones clientelares, cuoteo exacerbado y las personalísimas ambiciones de poder. ¿No es esto ya demasiado?
¿ Por qué no dar un vuelco y reconstruir la Política, abriendo las puertas y barriendo bajo la alfombra: “caiga quien caiga” ?
¿ Es tan complicado discutir sobre caudillismo y secuestro de la democracia al interior de los partidos políticos ?
¿ Es tan complicado debatir sobre Bien Común y clientelismo ?
Dejando la inducción forzada y dolorosa a las interrogantes, creo que la “racionalidad” y el “bien común” de Varas, han sido duros golpes al “CLIENTELISMO REGIONAL Y COMUNAL”, tanto para la Coalición por el Cambio, como para la Concertación. El efecto es que los COREs, van a tener que trabajar y demostrar la efectividad de su trabajo hacia las comunas para ganarse los votos de los concejales y lograr mantenerse en el cargo, porque sin la “maleta con plata”, como llama el alcalde Berger a esta remesa de recursos; otro gallo va a cantar.
Asimismo, no se ha visto reclamar a los concejales de las comunas, considerando que ellos son los más perjudicados con los “VOTOS FRIL”. Van a tener que trabajar más y demostrar la efectividad de su trabajo para recuperar ese vacío en la votación, considerando que los consejeros, COREs, no les bajaran recursos que ofrecían para proyectos de la comunidad; presumiblemente focalizados hacia donde los ediles obtenían mayor dividendo político.
¿Así estábamos funcionando o me equivoco?
Creo que ha sido un sistema poco sano e inconsecuente con la pobreza, equidad y el bien común de los discursos concertacionistas y a pesar de no alinearme políticamente con “la nueva forma de gobernar”, ética y jurídicamente estoy de acuerdo con este drástico corte al CLIENTELISMO REGIONAL Y COMUNAL.
Y al parecer, con o sin berrinches, no hay vuelta atrás, porque no existe ley que autorice a los COREs a distribuir individualmente los recursos.
Julio Cabezas G.
Lanco – Región de Los Ríos