Por Juan Bragassi
Como hemos visto en el artículo anterior, según Vicuña Mackenna, Diego Portales habría comprado en $ 2.400.00 la imprenta de don Pedro Félix Vicuña, afirmación que contrasta con el hecho de que Vicuña aparece en Agosto del mismo año – 1827 – aportando con su imprenta para refundirla con otra que trajo por acá el joven tipógrafo norteamericano don Tomás G. Wells. Las dos imprentas estuvieron juntas en una pieza redonda alquilada a la subida de la Matriz, ellas fueron utilizadas el 12 de Septiembre de ese año “El Mercurio de Valparaíso”. Dicho local años más tarde, fue devorado por un gigantesco incendio, que partió en el entonces “Club de la Unión” y que llegó hasta la Calle del Cabo, hoy denominada como Calle Esmeralda.
En la sociedad de “El Mercurio de Valparaíso” además de Vicuña y de Wells, figuraba el también anteriormente nombrado Ignacio Silva, el ex regente del “Telégrafo Mercantil y Político”, quien por ese entonces era un empleado de aduana.
De esa época son: “El Avisador de Valparaíso”, diario político y mercantil, que salió a luz e 16 de Febrero de 1829; “El Crisol”, que apareció seis meses más tarde; “El Azote de la Mentira”, al año siguiente, y “El Cosmopolita”, diario mercantil, político y literario, que se fundó el 30 de Abril de 1833.
Todas estas publicaciones, en general sin mucha consistencia, fueron desapareciendo con la misma facilidad con que se fundaban; pero, con todo, exigían en su servicio, un mayor número de operarios de imprenta.
Después de la batalla de Lircay, ocurrida el 17 de Abril de 1830, don Pedro Félix Vicuña, que era por ese entonces un destacado político del Partido Liberal, se substrajo de toda participación en la empresa, un año antes lo había hecho don Ignacio Silva y ya en 1833 no quedaba ninguno de los primitivos socios, porque el tipógrafo norteamericano don Tomas G. Wells, como dueño único, subscribió entonces una compraventa, haciendo pasar el negocio a otras manos.
En 1829, se constata la presencia además de la imprenta del “Mercurio de Valparaíso”; la Imprenta del Comercio. Posteriormente, en 1833, aparece La Imprenta “Cosmopolita” y ya en 1839 la Imprenta “Liberal”. Sólo la primera fue un establecimiento con larga vida.
El 21 de mayo de 1840 es fundado en Valparaíso un diario “La Bolsa” y el 4 de julio el periódico, “La Reforma”. En ese mismo año, se estableció la primera imprenta litográfica: “Litografía Porter”; y luego tuvimos el establecimiento del afamado tipógrafo español don Manuel Rivadeneira, personalidad importantísima para lo que es el desarrollo de esta labor y la creación de la Sociedad Tipográfica de Valparaíso. Rivadeneira, fue quien editó años más tarde, en su patria, la celebre Biblioteca de Autores Españoles, conocida también como Biblioteca Rivadeneira.
En Junio de 1841 Rivadeneira anunció su propósito de fundar una sección editorial, con el objeto de dar a conocer las obras fundamentales que en materia de conocimientos científicos, artísticos y literarios necesitaba el país.
Este editor logró publicar, no sin dificultades, los primeros artículos de “Fígaro”, en 1841, en condiciones muy superiores a la edición análoga en Madrid.
Sin embargo, la permanencia de este editor en Valparaíso no fue larga; y al año siguiente, en el mes de Septiembre, vendió sus derechos a un connacional. Pero veremos más adelante, lo importante de su presencia en esta ciudad puerto.
Mientras tanto, el editor don Santos Tornero, quien era el nuevo dueño de la Imprenta de “El Mercurio”, siguiendo el plan de su antecesor, logró incrementar notablemente esta publicación.
El 1ero. de Febrero de 1842, empezó a publicarse en Valparaíso “La Gaceta del Comercio”, diario fundado por don Nicolás Pradel y que después redactaron don Demetrio Rodríguez Peña, don Juan José Cárdenas y don Juan Nepomuceno Espejo. Los periódicos porteños “El Público”, en 1845, y “El Cívico de Valparaíso”, presentan corta vida.
Buena fortuna tuvo el periódico “El Comercio de Valparaíso”, diario comercial, noticioso y administrativo, que vio la luz pública el 20 de Noviembre de 1847. Ahí trabajaron, entre otros, los destacados políticos argentinos Bartolomé Mitre y don Juan Bautista Alberdi que entonces se había asilado en Valparaíso, huyendo de la tiranía de Rozas. Sus hogares estuvieron en las proximidades, de lo que es actualmente la Avenida Argentina, donde existen monumentos que hacer referencia a la presencie en el lugar de estos personajes.
Mitre, además de haber sido soldado, se había desempeñado como periodista y tipógrafo. En Chile, cogió de nuevo la pluma como corredactor de Juan Bautista Alberdi – quien colaboraba con artículos para variadas publicaciones, bajo el pseudónimo “Figarillo” - , director del diario “El Comercio de Valparaíso” e impresor tipográfico en la Imprenta “El Comercio”.
En esta ciudad puerto, publica los libros: “Manuel Blanco Encalada y Thomas Cochrane” y “Faustino Sarmiento”. Tiempo después, retornado a su país, tras diversos periplos, en 1862 es elegido Presidente de la República de Argentina y en 1868 funda el diario de circulación continental “La Nación”.
En los primeros meses de 1883, Bartolomé Mitre, el prócer argentino visitó nuevamente Valparaíso, antes de dirigirse a Europa, por segunda vez. En los pocos días de su permanencia en Valparaíso, recorrió todas las inmediaciones de ésta ciudad puerto, expresando su asombro respecto progresos alcanzados en más de treinta años que él no la veía. Luego fue saludado por los antiguos tipógrafos del señor Mitre – varios de ellos fundadores de la Sociedad Tipográfica – que se presentaron en grupo, llevándole una artística tarjeta concebida en estos términos:
“Al eminente literato, ex Presidente y general de la Republica Argentina, los abajo firmados, los antiguos tipógrafos de este puerto, trabajadores de su imprenta y diario titulado “El Comercio”, de los años 1850, 51 y 52, siendo todos apreciadores de los méritos que adornan al distinguido y brillante escritor liberal don Bartolomé Mitre, tienen la grata satisfacción de darle, al venir por segunda vez a nuestro país, la más cordial bienvenida, deseándole salud y prosperidad.
- Juan R. Farmer. – Roque Daniel. – Tomás Tapia. – Juan G. Araos. – José Rivadeneira - Manuel Calderón. –-José Escobar. – Antonio González”.
De: Hernández, Roberto; En: Los primeros pasos del arte tipográfico en Chile…”; Sociedad Tipográfica de Valparaíso; Imprenta Victoria; Mayo de 1930; página 10.
Según los que anota respecto a esta acontecimiento, Roberto Hernández, en su trabajo “Los Primeros Pasos del Arte Tipográfico en Chile y muy especialmente en Valparaíso”, el encargado de hacer entrega de esta ofrenda, fue don Tomás Tapia, quien lo hizo en frases halagadoras. El señor Mitre agradeció mucho esta atención, y al día siguiente envió a los tipógrafos la siguiente nota:
“Valparaíso, abril 13 de 1883. – Señores Juan R. Farner, Roque Daniel, Tomás Tapia, José Escobar y Antonio González:
He tenido la satisfacción de recibir la tarjeta de bienvenida que como antiguos tipógrafos de la imprenta y diario “El Comercio”, de Valparaíso, que hace treinta y tres años dirigía en esta ciudad, me han hecho el honor de dedicarme con expresiones de simpatías que obligan mi gratitud.
Esta cordial manifestación de mis antiguos compañeros de trabajo en este país, que recibo como una nueva muestra de la noble hospitalidad chilena, así en la desgracia como en la prosperidad, atraído a mi memoria los días en que unidos observamos el precepto evangélico de ganar modestamente con el sudor de nuestra frente el pan de cada día, fortaleciendo en comunidad nuestro espíritu.
Entre los títulos míos que ustedes consignan e su tarjeta, olvidan en ella que soy ex Presidente de la Republica Argentina; y con este motivo, yo debo recordarles, a mi vez, que me separe de su lado para ocupar ese alto puesto, y que, al dejarlo, obedeciendo a la ley de la democracia. Me honré en volver a tomar el de tipógrafo, con que ustedes me conocieron y con el cual me honro, imitando el ejemplo de Franklin, el padre y el Numen de los tipógrafos del Nuevo Mundo que manejan conscientemente los tipos de imprenta.
Quieran ustedes recibir con mis agradecimientos el afectuoso saludo que dirijo a todos y cada uno, como su antiguo compañero de trabajo de otros tiempo, y hoy como el amigo y el huésped que les desea felicidad. – Bartolomé Mitre”.
De: Hernández, Roberto; En: Los primeros pasos del arte tipográfico en Chile…”; Sociedad Tipográfica de Valparaíso; Imprenta Victoria; Mayo de 1930; pp.10 - 12.