Allá donde la tierra se une con el cielo, y la piedra es una cuchilla afilada que corta el viento, habitaba el lof Ñanku. Un linaje tan viejo como el mismo tiempo, con cuerpo de hombre y espíritu de ave. Despliegan sus alas al frió viento de la madrugada, vuelan en círculos y espirales, elevando sus graznidos, hasta el Wenu Mapu
Era el Tiempo de Pukem, cuando el espíritu del rió tiene mas fuerza y las lluvias limpian la tierra. Entre las rocas se refugiaban las águilas, la nieve impedía salir en búsqueda del alimento, Son tiempos donde se pone a prueba el corazón, pero cada águila sabe que llegara el tiempo en que la naturaleza florece y la vida recobra las fuerzas, todos saben que llegara el tiempo de Pewün, y nuestras alas surcaran los cielos.
Mis Hermanos Pasaban los oscuros días, refugiados entre el roquerío, escuchando las palabras de los mayores. KuriÑanku, es el mas viejo del Lof Ñanku, la raíz que nos conecta con el pasado y las costumbres, su plumaje negro lo confunde con las sombras de la caverna, sus ojos aun brillan a pesar de su avanzada edad, su mirada penetrante y astuta, la mirada de un sabio, un cazador.
Mi madre, me contaba que el sol del pewun comenzaba a calentar las rocas y la hierva comenzaba a teñirse de colores, cuando yo nací. Ella me contó que el viejo KuriÑanku, salio de su nido y me tomo entre sus alas, luego, al atardecer subimos a lo mas alto de la montaña, a la roca sagrada, desde donde él, llamaba a sus hermanos, a trawun, los llamaba a reunirse/encontrarse. El Sol fue decayendo, mientras el jejipun fue subiendo como las estrellas en la infinites del cielo, fue cubriendo todos los espacios, trajo del ayer a las mas antiguas águilas, trajo del mañana, los sueños mas amados, la noche abrazaba cada rincón de esta tierra, Kuriñanku recordó a sus padres y hermanos, recordando a las aves que habían emprendido el vuelo, levanto el canto, para recordarles que aun éramos el mismo lof, la misma familia, volando los mismos cielos.
- Antiguas águilas, Aun estamos aquí.- Dijo el oscuro ñanku, mientras me levantaba en sus brazos. Una brisa fresa, pareció acariciar mi plumaje.
- Kom pu Ngen Ka Kom pu Newen, Todas las fuerzas y los seres que rigen la vida es este espacio, aun estamos aquí hermanos. Y lo seguiremos ESTANDO!!! – Grito Firme Kuriñanku, sus garras se incrustaron en la roca, sus alas agitaron los vientos y a su graznido se unió el de cientos de águilas, cientos de espíritus libres. Ya yaa yaa yaa yaaaaaaaaaaaa!!!!!!! Grito la oscuridad.
Luego con su voz pausada, me presento al viento y la noche, me presento a la tierra, al rio, los arboles, las vertientes subterraneas, a las aguilas que ya no estan. Rayen Ñanku, Flor de águilas, fui llamada, por nacer con las primeras flores del pewün.
Autor: Emerson Likanleo
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