Por Juan Bragassi H.
Como hemos visto, la llegada de la imprenta tipográfica a Chile, se hizo en forma tardía, en comparación con el resto de la América hispana, y ello se dio en el contexto de la primera etapa de la independencia de nuestro país, período denominado por nuestra historiografía nacional como de “La Patria Vieja”.
La primera imprenta llega ha Chile, por encargo oficial del gobierno encabezado don José Miguel Carrera, desde Estado Unidos de Norteamérica, a través del puerto de Valparaíso y se establece en un local de Santiago de la Real Universidad de San Fernando, teniendo como primer producto, la publicación del primer periódico nacional “La Aurora de Chile”. Los primeros manipuladores de ésta imprenta, fueron tres norteamericanos, provenientes de Boston, para dar paso después a manos connacionales – alguno de ellos, con experiencia previa en el tema -, personalidades que posteriormente, tuvieron un papel importante en el desarrollo de esta actividad.
En consideración a estos antecedentes, podemos afirmar que Valparaíso hasta casi mediados del siglo XIX, sólo tuvo una relación accidental con el tema de la imprenta, ya que no se contaba con ningún establecimiento tipográfico formal, como consta en la anecdótica nota, presente en el Diario de la viajera inglesa Maria Graham, correspondiente al 3 de Enero de 1823:
“Hoy armé la prensa litográfica, en la carpa de Lord Cochrane, para imprimir la siguiente proclama a los chilenos que espero tener lista mañana. Mr. Cochrane que conoce el manejo de la prensa mejor que nosotros, se ha ofrecido para ayudarnos a sacar las reproducciones.”
Dos días después, el Diario escrito en Quintero anota: “Trasladamos la prensa litográfica a mi carpa, donde podemos trabajar con más libertad a cualquier hora, sin interrumpir ocupaciones ajenas y sin que tampoco nos interrumpan. El trabajo habría marchado a las mil maravillas, si no fuera que la tinta enviada por los fabricantes de prensas para la exportación es tan mala, que nos vemos obligados a renovar la escritura en la piedra con mucha frecuencia; de modo que en igualdad de tiempo podríamos haber hecho a pluma el mismo número de copias”.
De: Hernández, Roberto; En: “Camilo Henríquez y la publicación de la Aurora de Chile”; De: “La Unión” de Valparaíso, 13 de febrero de 1924.
Con el establecimiento en Valparaíso de Don Pedro Félix Vicuña – quien vendría a se el padre de Don Benjamín Vicuña Mackenna - , comienza la historia de la imprenta en nuestra ciudad puerto.
En efecto, cuando llega a Valparaíso en 1825, trajo consigo una imprenta pequeña, pero de mayor categoría en sus componentes que sus predecesoras, ella iba a desempeñar por acá muy luego un papel importantísimo.
Por esos años, la ciudad puerto de Valparaíso ha alcanzado un gran progreso en todos los ramos, empezando a dejar de ser el modesto villorrio que en el año de la independencia no llegaba a cinco mil habitantes. El Gobernador Local José Ignacio Zenteno, menciona la presencia de 31 casas de comercio por mayor, fuera de los establecimientos de menudeo; cafés, fondas, billares y posadas; cuatro fábricas de salar carnes; el arsenal, etc.
La imprenta de don Pedro Félix Vicuña reunía, aunque en pequeño, todos los elementos de un taller tipográfico, en su montaje conocido y usual, y no tardaría en ensayarse debidamente, cuando el 26 de Enero de 1825 hacia su entrada a Valparaíso la corbeta “Chacabuco”, siendo portador de la gran importante noticia de la victoria de Ayacucho, obtenida el 9 de Diciembre del año anterior.
Sin pérdida de tiempo, don Pedro Félix Vicuña, que era entonces un joven de veinte años, alistó la imprenta y compuso por sus propias manos el Boletín que anuncio a los porteños la noticia de la batalla definitiva de la América Española.
De ese mismo año de 1825, se conoce otra hoja que tiene como pie “Imprenta del Comercio, Valparaíso”, y cuyo titulo dice en la portada: “Manifiesto del sargento mayor don Estanislao Martínez, con motivo de su destierro por Bolívar”, quien había sido acusado de traer ordenes de asesinar a éste prócer de la independencia un año antes.
El sargento mayor Martínez, pudo defenderse con éxito por medio de esta hoja editada en la “Imprenta del Comercio, Valparaíso”, que era la de don Pedro Félix Vicuña. Sin embargo, debemos clarificar que por ese tiempo, las publicaciones impresas en imprenta no se contaban con mucha regularidad.
El principal de los opúsculos, de ese tiempo era el: “Manifiesto a los pueblos sobre las razones que movieron a los vecinos de Valparaíso para los sucesos del 30 de Septiembre de 1825, por don José Silvestre Lazo”. Ardoroso federalista, el señor Lazo, autor del opúsculo, era diputado de Valparaíso, dicho documento está compuesto por cinco páginas.
Sólo un año más tarde, el 3 de octubre de 1826, Valparaíso vino a tener su primer periódico: “El Telégrafo Mercantil y Político”. Su fundador, redactor y cajista fue el mismo Pedro Félix Vicuña, quien además se desempeñará como publicista y colaborador de otras publicaciones periodísticas. Vicuña años más tarde, realizará una exitosa carrera política, como Diputado y Senador del Partido Liberal.
“El Telégrafo Mercantil y Político” era una simple cuartilla de papel, de que alcanzaron a salir a la calle 89 números, al precio de medio real. Servia de regente en esta modesta hoja suelta, la primera que hubo en Valparaíso, don Ignacio Silva, personaje que por ese tiempo era un modesto empleado de aduana.
También debemos destacar a José Escobar, de quien se cuenta que era un individuo muy diestro, que aprendió además de leer, a ordenar lo “tipos” para su impresión sobre papel.
José Escobar, es uno de los primeros tipógrafos que cultivó este arte como su oficio en Valparaíso.
Escobar trabajó para “Mercurio de Valparaíso”, como tipógrafo desde su primer número. Tuvo un hijo del mismo nombre, quien también desarrolló el oficio de tipógrafo después de haber participado en la batalla de Lircay por el bando liberal (pipiolo).
Después del “Telégrafo Mercantil y Político”, el 14 de Abril de 1827 apareció otra hoja: “El Observador de Valparaíso”, periódico de efímera vida, inspirado y dirigido por don Diego Portales. También participará como redactor junto a Gaspar Candamo en el periódico “El Vigía”.
“En 1828 – Portales – estruja su escuálida bolsa para financiar El Vigía, que sale en Valparaíso. En Santiago colabora con las satíricas columnas de El Hambriento, como antes lo había hecho en El Araucano.”
De: Campos Menéndez, Enrique; En: “Tríptico portaleano”; En: Presencia de Portales; varios autores; Editorial Nacional Gabriela Mistral LTDA. ; Primera Edición 1974: página 30.
Según Vicuña Mackenna, Portales había comprado en $ 2.400.00 la imprenta de don Pedro Félix Vicuña, afirmación que contrasta con el hecho de que Vicuña aparece en Agosto del mismo año – 1827 – aportando con su imprenta para refundirla con otra que trajo por acá el joven tipógrafo norteamericano don Tomás G. Wells y sacar con las dos juntas una nueva hoja que se llamará “El Mercurio de Valparaíso”, el cual nació el 12 de septiembre.