“ kuos ceá árrasep celkuának-áfqat ” (*) ( después yo estuve navegando hacia el interior del seno ... ) es una frase del lenguaje kawéskar, en extinción. Un pueblo originario cuya historia, costumbres y aportes ancestrales requieren rescatarse por el importante acervo cultural que representan en la identidad nacional. Este pueblo canoero de la Patagonia chilena necesita redescubrirse, aún cuando sus descendientes ya han perdido los lazos consanguíneos y sus expresiones de idiosincrasia ( esa manera característica de pensar, sentir o actuar de una persona o una comunidad que la distingue de otros ) parecieran olvidadas o perdidas en el tiempo.
En su vida antiquísima solían producirse naufragios, entonces requerían de alimentos y herramientas... era cuando sus creencias se manifestaban en peticiones y esperanzas hacia los espíritus buenos - alep láyp o arca kercis - a los cuales agradecían las dádivas de su generosidad, entre las cuales el mejor obsequio resultaba ser una ballena varada en una playa, a morir.
Era costumbre que - cuando los ritos de vida y de recuperación de la salud no lograban sanar al enfermo - , éste era abandonado con el fin de que pasara solo sus últimos momentos. Rara vez enterraban a los muertos. En lugar de ello, doblaban el cuerpo y lo envolvían en una piel entre cuatro cuerdas... luego se le metía al mar en una canoa con piedras, para que ésta se hundiera a poco navegar... en otras ocasiones, el cuerpo en cuclillas se dejaba dentro de una caverna o bajo un roquerío ... fueron costumbres, sujetas a su realidad de antaño, que aspiraban brindar el buen morir ...
Hace unos dias ...,
en el Grupo 10 de la Fuerza Aérea de Chile, tuvo lugar una ceremonia emotiva, de profundo respeto y adhesión a los sentimientos más nobles del ser humano y de clara manifestación de identidad. Los restos de cinco aborígenes del pueblo nómade “kawéskar” (**), patrimonio en extinción, eran repatriados, luego de acciones que permitieron recuperar las osamentas de canoeros de Magallanes, los cuales fueron llevados a Europa en 1881, con propósitos deleznables; estas expediciones infrahumanas que realizaban su exhibición antropozoológicas y de ferias internacionales burdamente justificada con fines científicos ...
Los restos fueron hallados recientemente en la Universidad de Zurich, Suiza, por Cristian Baez, historiador, y Hans Mülchi, documentalista, y corresponden a cuatro adultos y un niño de la étnia kawéskar. Las osamentas corresponden a Capitano, su esposa Piskouna e hijo, además de Hendrich y Lise, nombres que sus captores dieron a los aborígenes.
La Presidenta de la República, Michelle Bachelet, encabezó la ceremonia que calificó en justa definición, como una página oscura de nuestra historia. Señaló : “ Al dar digna sepultura a estos compatriotas estamos realizando un acto de reparación moral ”. Se destacó, por la presidenta, la circunstancia de estar cumpliendo en este inédito acto, con principios y obligaciones – especialmente el Convenio 169 de la OIT – que definen los derechos de los pueblos indígenas.

(*) El kawésqar, qawasqar, alacalufe o alacaluf es un idioma aislado o un conjunto de lenguas relacionadas, hablado por los kawésqar o alacalufes, un pueblo indígena del sur de Chile. Se trata de una lengua cercana a la extinción, hablada sólo por algunas decenas de personas en Puerto Edén.
Ver más en Wikipedia.org...
(**) “ Los kawésqar, kawéskar, kawashkar, alacalufes o alakalufes ( nombre posiblemente derivado del apodo peyorativo en yagán: halakwulup o halakwoolip, comedores de mejillones, cuya difusión algunos investigadores atribuyen al navegante inglés Roberto Fitz Roy), son indígenas, nómades canoeros que recorrían los canales de la Patagonia chilena, entre el golfo de Penas y el estrecho de Magallanes; también se desplazaban por los canales que forman las islas que quedan al oeste de la Tierra del Fuego y al sur del estrecho ”. Ver más en Wikipedia.org...
VEA y COMENTE EL SITIO: http://sites.google.com/site/delospueblosindigenas
Repatriación de osamentas humanas de indígenas canoeros fueguinos
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INTERVENCION DE S.E. LA PRESIDENTA DE LA REPUBLICA, MICHELLE BACHELET, EN CEREMONIA DE REPATRIACION DE RESTOS DE CANOEROS DE PUEBLOS KAWESKAR
Santiago, 12 de Enero de 2010
Amigas y amigos:
Ayer, cuando inauguramos el Museo de la Memoria, yo compartí con los presentes una reflexión. Yo señalaba: no podemos borrar el pasado y debemos aprender de lo vivido.
Y al leer la historia de estas familias indígenas del sur de Chile cuyos restos recibimos hoy, no hay duda de que se trató de actos de barbarie.
El secuestro, a fines del siglo XIX, de familias indígenas de la zona más austral del país, para ser exhibidas en países de Europa en exposiciones antropozoológicas o en ferias internacionales es, verdaderamente, una página oscura de nuestra historia.

Así ocurrió en 1881 con fueguinos, en 1883 con mapuches y nuevamente con familias fueguinas en 1889, con ocasión de la exposición universal de París que celebraba el centenario de la Revolución Francesa y -paradójicamente- también la declaración de "Los Derechos del Hombre".
Estos chilenos fueron llevados contra su voluntad, con permiso de las autoridades chilenas en algunos casos, o ante su total indiferencia, en otros, y fueron exhibidos para satisfacer la curiosidad del público y el interés antropológico de círculos científicos.
Algunos volvieron a Chile, mientras otros murieron en tierras extrañas.
Esta idea de exhibir a seres humanos de los cinco continentes con propósitos comerciales o científicos, tiene sus raíces en la historia más antigua y refleja la distinción que hacían las culturas europeas entre lo que ellos entendían por civilización y lo que entendían por barbarie.
Se buscaban ganancias sobre la base de presentar a seres humanos como si fueran animales salvajes, lo que demuestra en forma palmaria el grado de crueldad al que llegó el racismo en los tiempos del colonialismo y la expansión industrial.
Yaganes, kaweskar y selk’man fueron tratados como personas salvajes de condición infrahumana. Se burlaron de las misiones y les atribuyeron injustamente conductas antropófagas.
Amigas y amigos:
Hoy recibimos los restos de cinco personas a quienes hemos reconocido con los nombres con que sus raptores los identificaron:
Capitano, hombre de 40 años, fallecido en marzo de 1882, junto a su esposa Piskouna y el hijo de ambos de entre 3 y 4 años.
Vienen también con ellos Hendrich y Lise, nombres que les pusieron, jóvenes de aproximadamente 20 años, fallecidos en la ciudad de Zürich.
Quiero agradecer muy especialmente al documentalista Hans Mulchi y al historiador Cristián Báez, así como al profesor Christoph Zollikofer y a la doctora, del Instituto y Museo de Antropología de la Universidad de Zürich, por el esfuerzo que han puesto en la ubicación y repatriación de los restos de estos compatriotas.
Al recibirlos hoy, el Gobierno de Chile ha querido hacer público, en nombre de la nación, un claro mea culpa por la complicidad de las autoridades de aquellas épocas con estas expediciones infrahumanas o, cuando menos, por la desidia o lenidad frente a tales abusos.
Cuando celebramos el Bicentenario de la Independencia, resulta insoslayable enfrentar las luces y sombras de nuestra historia, las glorias, pero también las injusticias para volver a hacer presente los ideales de nuestros fundadores de la Patria.
No sólo se trató de una actitud racista hacia nuestros pueblos originarios, sino del atropello a la dignidad humana, que es justamente una atrocidad que no deseamos repetir nunca más en nuestra historia.
Ante Capitano, su esposa e hijo, y ante Hendrich y Lise, reiteramos el deber del país de cumplir con los principios y obligaciones contraídas con los derechos de los pueblos indígenas, en especial el Convenio 169 de la OIT en plena implementación.
Este mismo funeral fue concordado con las familias kaweskar, como lo prescribe este instrumento internacional que hoy es ley en Chile.
Asimismo, seguiremos trabajando para que la nueva política indígena sea llevada a la práctica en todos los campos de acción del Estado, para que los pueblos Aymara, Atacameños, Quechuas, Collas y Diaguita del norte del país, Pascuenses de Rapa Nui, Mapuche en sus diversas identidades, y los pueblos de la patagonia, Kaweskar y Yagán, puedan desarrollarse plenamente y mejorar sus condiciones de vida, manteniendo su perfil histórico y cultural.

Al dar digna sepultura a estos compatriotas en la Isla de Karukinká, en el seno del Almirantazgo, y conforme a la tradición ancestral de los pueblos canoeros del sur, estamos realizando, yo diría, un acto de reparación moral.
Hoy, al despedirlos en su viaje hacia las tierras en donde descansarán, podemos mirar a sus descendientes a la cara, con la esperanza de que la sociedad chilena haya aprendido de estas dolorosas lecciones. Y sin duda seguiremos trabajando para que todos puedan volver.
En este día queremos reafirmar la voluntad de que Chile sea la casa común de todos sus hijos y donde los derechos de los nacidos en esta tierra sean respetados, sin excepción.
Muchas gracias.
( Fotografias: Biblioredes, Presidencia de la República )
Comentarios
Mi querida amiga
Mi querida amiga Julie,
contesto su hermoso comentario y aporte de una nota de prensa relacionada con ese "tesoro humano vino" que constituye la última abuela yagan, con un atraso que aún no me perdono y que confío usted sabrá acoger con bondadosa indulgencia.
El intercambio de opinión es muy bueno por que acrecienta los convencimientos de estar en la actitud adecuada, cuando se destacan estos valores de humanidad tan importantes como emotivos.
Con especial afecto. Leopoldo
estimado leopoldo... gracias
estimado leopoldo... gracias por el aporte. Desde hace un buen tiempo me vengo preocupando del mismo tema (puede ver mi blog Etnoeducación Crítica), creo que cualquier esfuerzo por mirar criticamente unn pasado de rechazos hacia nuestros pueblos para valorar su acervo cultural es una tarea que debemos ejercitarla sistemáticamente a fin de ser como la gota que golpea la roca hasta erosionarla... mucha gente se va sumando a un acercamiento intercultural que debe estar impreso en nuestra memoria colectiva y para ello este tipo de aportes es un legado ético que aplaudir...
Mi querido Cristian, me
Mi querido Cristian,
me siento deudor importante de su particular aporte... seguí su invitación de revisar su blog EtnoeducaciónCrítica... y me dió una Tarea (asi con mayúscula) que me gratificó, a la par que me anonanó por la enjundia de los planteamientos y la fuerza de sus trabajos que traducen mucho más que la erudicción necesaria para el tema, la potencia "de la gota que golpea la roca"... es un esfuerzo encomiable, el suyo, que naturalmente atrapa a la gente que le conoce , y que es necesario difundir para favorecer sus afanes culturales que son muy importantes y necesarios. FELICITACIONES ( así también con Mayúscula y le agrego negritas y subrayado, por que bien merecido se lo tiene )
Estaremos en contacto. Un especial saludo. Leopoldo
Estimado Leopoldo, hace un
Estimado Leopoldo, hace un rato ya que vengo leyendo sus artículos y no me queda más que felicitarlo. Además de animarlo a seguir escribiendo. De paso le cuento que existe un Etnolinguista chileno que ha estado trabajando por más de 30 años en el diccionario kawesqar, su nombre es Oscar Aguilera http://www.kawesqar.uchile.cl/exposicion/paz/expo2.htm y entiendo que ha donado una copia de su trabajo sonoro al Archivo de literatura oral y tradiciones populares, y además saldrá un artículo suyo en el próximo número de la revista Patrimonio Cultural, si gusta se lo conseguimos.
saludos
Pablo
Mi estimado Pablo
Mi estimado Pablo Marcelo,
mil perdones por atender con tanto atraso su importante comentario... ( no es excusa burda, pero el 27F algo de culpa tuvo... jugándome - aparte del tremendo susto - una mala pasada ... ) Vamos a lo fundamental ... que bueno saber que sigue mis modestos aportes al diálogo comun... recibo sus felicitaciones con mucha humildad, confiando tener algunos méritos para ello. Por cierto, la información de don Oscar Aguilera es excelente... aspiro contactarle para acoger su expertizaje en una página que estoy empezando a construir con muchos ripios, superados solamente por el gran cariño que pongo en los afanes: http://sites.google.com/site/delospueblosindìgenas
Estaré atento a estos contactos, y le agradezco mucho sus atenciones que valoro con el mayor entusiasmo.
Cordiales saludos. Leopoldo
Don Lepoldo: Gracias
Don Lepoldo:
Gracias nuevamente por su interesante artículo. Éste me recordó a Cristina Calderón, la última abuela yagán, reconocida como Tesoro humano vivo.
Aquí le dejo una nota de Cristina que apareció en el sitio de Radio Polar: http://www.radiopolar.com/noticia_31921.html
Estamos en contacto.