Hace algunos años ya iniciamos el ciclo de Cine Mudo Escolar Andino, espacio que el taller de teatro de la Escuela John Kennedy de Los Andes se adjudicó mediante los Fondos de Cultura de la Gobernación Andina (fondos que no son más que la devolución de las platas de los chilenos, a los propios chilenos). Dicho espacio pretende, en forma inédita, otorgar a parte de los niños de Aconcagua, un lugar de expresión en que resurja la visión infantil local.
El primer cortometraje en la pantalla se llamaba Perdido Caminante, que ha mostrado una extraña e insospechada semejanza, con los casos de niños perdidos e infelices de nuestro país, entonces, aprovechando la telepática conexión de imágenes, es que digo algunas cosas.
Históricamente la niñez o si se quiere la infancia, se ha caracterizado por su escasa participación en la lid “seria”, representada por el mundo adulto. Es decir, poca o nula importancia se les ha otorgado desde siempre. Revisemos la literatura o la propia historia y veremos las pocas intervenciones acerca del mundo infantil. Casi nada sabemos de la vida de un niño en la Edad Media o la de un niño Azteca, por ejemplo.
Entre otras, la literatura chilena es nutrida en relatos de infancia marginal, por lo que al parecer, el siglo XX cambió algo las cosas. El Roto, de Edwards Bello, El Río, de Gómez Morel, La Vida Simplemente, del gran Óscar Castro; historias todas, en que se enfrentan el mundo ideal del niño chileno a la realidad cruda y sórdida del bajo fondo. Y aunque estas novelas pertenecen a movimientos literarios y épocas completamente distintas, se transparenta el mismo niño, casi siempre sumido en la soledad, que apenas alcanza la conciencia, debe transformarse en adolescente y adulto.
Finalmente nos damos cuenta que los niños pertenecen a esa capa de la sociedad que no tiene voz ni voto, como la gran mayoría, es decir los oprimidos, los pobres del mundo que han edificado las pirámides y las ciudades en las alturas andinas, pero que sintieron hambre y frío, antes de morir en batallas y luchas de poder, a nombre del potentado de turno.
Responsabilidad nuestra entonces, la de proteger la infancia, de entregar alimento para su espíritu, además de procurar no apurar el paso, ya que cada vez el niño despierta más temprano a las preocupaciones y tareas de los grandes. Debemos doblarle la mano al sistema, que requiere nuevas manos obreras, de trabajo barato, más bocas calladas y rostros cansados y tristes, porque la infancia es la edad más cercana al misterio, en donde se mira con los ojos puros, en donde se respira aún el aroma divino. Intentamos rescatar todo eso en nuestras creaciones.
Comentarios
Mario, me alegra que hayas
Mario, me alegra que hayas vuelto a la Comunidad y, más aún, que lo hagas a través de un llamado a la reflexión acerca de nuestro rol social en la formación y educación de los niños.
Conozco el trabajo que realizas sólo por medio de la Comunidad, pero me basta para darme cuenta que lo que hacen está contribuyendo a que seamos un mejor país.
Mi madre es profesora general básica de una escuela de una comuna pequeña de nuestro país. Desde que tengo uso de razón que la veo y escucho defender a "sus niños", la veo sufrir cuando esos pequeños no tienen una red que le permita crecer, y la he escuchado lamentarse cuando siente que más no puede hacer, simplemente porque está luchando casi sola por un objetivo que debería ser colectivo.
Me parece noble lo que hacen los formadores de este país y me parece valiente el trabajo que estás haciendo en las escuelas y cárceles de Valparaíso.
Un abrazo y gracias por llevarme a reflexionar acerca de uno de mis roles en esta sociedad...
Carmen María Baeza
P.D: No se olviden de: Protagonista de la resistencia digital, En San Felipe, Radioteatro tras las rejas, Reviviendo los rituales ancestrales.
ESTIMADA: NUNCA ME FUI DELA
ESTIMADA:
NUNCA ME FUI DELA COMUNIDAD,RONDAS DABA POR DISTINTOS LUGARES, MUDANZAS DEBERIA DECIR COMO BUEN CHINO.
ESPACIOS COMO ESTE, CONTENIDOS LOCALES, GANADOS CON TRABAJO DE CHILENOS, OJALA PERDUREN Y DEN PRUEBA DEL VERDADERO CHILE.
SALUDOS
Mario, toda la razón!!!
Mario, toda la razón!!! Espacios como la Comunidad de Contenidos Locales no pueden morir, porque sería dejar morir la cara visible de nuestros país.
En este espacio las personas comunes y corrientes presentan al mundo lo que ven de sus sectores y comunidades, relevando prácticas cotidianas, pero muy valiosas.
Para que no muera la Comunidad necesitamos contar con el apoyo de personas como tú, que pese a sus "mudanzas" siguen conectados con su país y su gente.
Un abrazo y esperamos más de tus historias de tus "mudanzas".