(Cecil Reiman-Chileno)
Voy recorriendo las hojas,
de una extensa memoria,
que me muestra la historia
de esta tierra tan hermosa.
Manos duras abrieron huella,
fueron urdiendo un sueño,
su surco fue en el silencio
con tarea tesonera.
Tramaron con ilusión ciega,
tejieron así un camino;
manos duras y un destino
estos emprendedores pioneros.
Dejaron su sudor en la bruma;
levantaron una gran obra,
así me lo cuenta la historia,
el viento me lo asegura.
Se elevaron chimeneas,
se encendieron las calderas, con el sonido de trabajo.
Chileam Mills, Schaub y Grace,
son nombres que se escribieron,
y que dan vida a un pueblo,
un nombre en esta villa.
Caupolicán lo seguiría
engrandeciendo el villorrio,
dieron movimiento al territorio,
y a Chiguayante la vida.
Chiguayante fue tejido,
por el mundo conocido.

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