Más de un centenar de artesanos, entre chupalleros, tejedoras, bordadoras y elaboradores de productos hortofrutícolas forman parte de la Agrupación de Artesanos de Ninhue, organización que tiene como finalidad lograr un trabajo asociativo en la comuna a fin de aumentar los niveles de producción, potenciar la competitividad de los pequeños empresarios, abrir nuevos mercados para la comercialización y rescatar sus tradiciones.
Dentro de ellos, los chupalleros forman parte del patrimonio intangible de Ninhue, con un oficio que muchos de ellos heredaron de sus abuelos y padres, y que ahora están dispuestos a llevar un paso más adelante, exponiendo sus productos en ferias provinciales y en eventos de carácter regional y nacional, así como postulando proyectos que fortalecen el emprendimiento o mejorando su capital humano a fin de aumentar sus competencias para la difusión y comercialización.
Camino avanzado lleva el Chupallero de Reloca, Miguel Palma, dedicado hace más de 30 años a la actividad, con especialización en chupallas de trabajo y corralera. Fabrica 12 chupallas finas diarias, el año pasado se adjudicó un proyecto SERCOTEC que le permitió comprar nuevas maquinarias, y lleva años exponiendo y comercializando en ferias a lo largo de todo Chile.
“Estoy acostumbrado a este oficio, me gusta y las máquinas han venido a acelerar los procesos de producción, permitiéndonos llegar a otros mercados y aumentar las utilidades”, indicó Palma.
El 30 de agosto próximo presentará sus productos en Pelequén, el 18 de septiembre tiene comprometida su participación en La Pampilla, Coquimbo; en Octubre se traslada a Andacollo y en noviembre a Lo Vásquez, con una agenda que llega hasta abril del año 2012.
La chupalla implica extraer el trigo en diciembre y enero, cortarlo en seco y apartar la paja, luego se blanquea la paja y otras se tiñen con productos naturales, a partir de una planta originada del sauce y el aromo, y luego se culmina con el proceso de elaboración y decoración.
José Sanhueza, Chupallero de Pangue, en tanto, quien lleva 35 años dedicado al oficio, dirige su trabajo fundamentalmente a la chupalla para niños y para mujeres temporeras; y su centro de comercialización desde el mes de agosto es Chillán, como capital provincial. “Este es un trabajo hermoso pero sacrificado, requiere perseverancia, pero esperamos pronto se puedan abrir nuevos mercados para que esta tradición siga vigente”, indicó.
En el mimbre, al igual que en la chupalla, hay diversos exponentes, dentro de los cuales destaca Jorge Jara, “El Marinero”, quien desde el sector Los Cardones de Ninhue urbano, trabaja el mimbre y da vida a canastos, pisos, damajuanas, abanicos para el fuego, espejos, entre otros múltiples productos.
“Mi principal canal de distribución son los propios habitantes de Ninhue y sus sectores rurales, pero también del Valle del Itata, quienes valoran el producto artesanal”, señaló Jara.
Estas tres historias confluyen, junto con muchas otras de cultores del mimbre, la chupalla, el tejido y el bordado, en la Agrupación de Artesanos que dirige José Montecinos, quien el año 1966 empezó en el oficio, y que espera abrir nuevos mercados para los productos artesanales.
“Estamos recién empezando como agrupación, y estamos en pie para que las tradiciones perduren, no se pierdan, y poco a poco estamos asumiendo nuevas tareas, nuevos desafíos, de la mano de la Municipalidad”, precisó.
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Compartimos esta nota desde Ninhue, relativa al desarrollo de nuestros Chupalleros de la comuna.