Ven, deja sentarme en tus rodillas de miel para mostrarte un mundo de metáforas:
Mira el teclado, vicioso y arrogante, que se deja acariciar por la yema de tus dedos cual si fuesen mis muslos de ébano.
No tengas miedo a la magia que existe en las metáforas y continua escarbando en las soledades tibias que acurrucan mis piernas.
Piensa en hilar las palabras con sumo cuidado, no te aferres a las reiteraciones y dale espacio a nuevas experiencias de la lengua.
El como, no existe, mejor ir directo a lo que deseas, pues en la claridad está el verso y la danza de las pasiones.
Deja que el anillo no sea una traba para ir más allá de la luna que se esconde tras la lección de hoy.
Si la noche es placentera, el día tendrá un nuevo resplandor.
Magaoliveira
Chile